Nuestro cerebro tiene propensión a pecar. Es algo natural, instintivo, viene de serie. Es lo que acaba de sugerir un estudio de la Universidad de Nothwestern (EEUU). Los siete pecados capitales están enredados en nuestro cableado neuronal.
No, no se trata de la película de Frank Capra protagonizada, entre otros por Cary Grant. En los últimos días una sorprendente noticia que puede revolucinar el mundo de la Biología ha sido difundida por científicos de la NASA: han encontrado en un lago californiano una bacteria que incorpora arsénico (un veneno para la célula) en muchos de sus procesos metabólicos. Este descubrimiento abriría nuevos campos a la exo-biología a la hora de investigar formas de vida en otros planetas. Felisa Wolfe-Simon, geomicrobióloga y Becaria de Investigación de Astrobiología de la NASA, con sede en el US Geological Survey en Menlo Park, California, y sus colegas, informan en la revista Science de que una bacteria de la familia Halomonadaceae de proteobacterias puede usar el arsénico en lugar del fósforo. El hallazgo implica que “potencialmente puedes tachar el fósforo de la lista de elementos requeridos para la vida”, dice David Valentine, geomicrobiólogo de la Universidad de California en Santa Barbara. Si quieras saber más acerca de este hallazgo pulsa en los enlaces siguientes:
“Tengo que estar de acuerdo. El Big Bang exige una explicación divina. Obliga a la conclusión de que la naturaleza tuvo un inicio definido. No veo cómo la naturaleza se hubiera podido crear a sí misma. Sólo una fuerza sobrenatural fuera del espacio y del tiempo podría haberlo hecho”. LEER MÁS...
Francis S. Collins es Premio Píncipe de Asturias de Investigación y director del Proyecto Genoma Humano 1999-2008.
Abundando en lo publicado dias atrás, os dejo un espectacular vídeo que muestra la corteza cerebral de un ratón. El nivel de detalle es tal que los investigadores han podido contar el número de conexiones sinápticas entre las neuronas. LEER MÁS...
Algunos descubrimientos científicos son estimulantes porque podrían salvar vidas o revolucionar nuestra forma de vivir. Otros son estimulantes porque cambian de raíz la manera en que nos vemos a nosotros mismos y el mundo que nos rodea. Y otros son excitantes porque implican a un gusano con tentáculos en su cabeza. Este descubrimientoes del tercer tipo.
El telescopio espacial Spitzer de la NASA ha localizado una impresionante explosión de formación estelar que emite tanta luz infrarroja como una galaxia entera, provocada por la colisión de dos galaxias espirales (ubicadas a unos 500 millones de años luz de distancia en la constelación de Delphinus). La explosión durará cientos de millones de años.
El estallido estelar abarca 700 años luz más o menos, sólo una pequeña porción del grupo de galaxias conocido como II Zw 096, que fluye a través de unos 50.000 a 60.000 años luz. Sin embargo, emite el 80 % de la luz infrarroja de este tumulto galáctico.
Este fenómeno estelar se convierte así en el más luminoso visto lejos de los centros de fusión de las galaxias precursoras. Refulge diez veces más que el anterior estallido estelar más brillante conocido, la denominada Galaxia Antena. LEER MÁS...
¿Qué somos los seres humanos? ¿De qué están hechos nuestros pensamientos? ¿Dónde se almacenan nuestros recuerdos? Los lectores más avezados habrán escuchado hablar en los últimos meses del denominado proyecto Conectoma, un intento de diseñar un mapa preciso de las conexiones neuronales de nuestro cerebro. Igual que se desentrañó el Genoma, este grupo de científicos pretende desenredar esta inmensa madeja neuronal conexión a conexión en busca de una respuesta a todas estas cuestiones.
Hace algunas décadas los científicos consiguieron identificar cada una de las 300 neuronas de ese pequeño nemátodo llamado Caenorhabditis elegans y trazar el único mapa neuronal completo (o conectoma) hasta la fecha. Teniendo en cuenta que el nemátodo cuenta con apenas 7.000 conexiones, y que cada milímetro cúbico de nuestro córtex cerebral contiene aproximadamente 1.000 millones de sinapsis, ¿cuánto costaría trazar el mapa del cableado de nuestro cerebro? La aventura se antoja ambiciosa. LEER MÁS...
Si razonar fuera igual que cargar, estaría de acuerdo en que varias personas razonando valdrían más que una, al igual que varios caballos pueden tirar de más sacos de grano que uno solo. Pero razonar es como correr, no como cargar, y un único pura sangre puede correr más que cien percherones.
A 9.000 millones de km de distancia, en la última frontera del Sistema Solar, la "guerra de los mundos" continúa. Por ahora son datos preliminares, pero las observaciones de tres equipos diferentes de astrónomos realizadas durante este fin de semana en Chile podrían suponer que Plutón recupere su perdido título de ser el mayor objeto del cinturón de Kuiper, el helado y aún casi desconocido anillo de objetos más allá de la órbita de Neptuno. Los científicos, en efecto, han aprovechado el paso del planeta enano Eris por delante de una pequeña estrella para determinar que, después de todo, ese objeto podría ser ligeramente más pequeño que el degradado Plutón. Fue precisamente el descubrimiento de Eris lo que, en 2005, supuso que el "noveno planeta" del Sistema Solar dejara de ser considerado como tal.
La ocultación de la estrella por Eris (ver vídeo) era algo que se esperaba. Y se sabía también que el fenómeno sería visible precisamente desde las montañas del norte de Chile, un lugar en el que abundan los observatorios. Por eso había tantos científicos pendientes durante la noche del 6 de noviembre. En concreto, tres observatorios chilenos, que el pasado sábado apuntaron sus telescopios hacia una pequeña estrella de magnitud 17 en la región central de la constelación Cetus.
Se trataba de medir la ocultación de esa estrella al pasar Eris por delante de ella. Lo que nadie podía imaginar es que el resultado de esas observaciones traería aparejada una sorpresa semejante. La ocultación, en efecto, fue mucho más breve de lo que se esperaba. En lugar de los cerca de dos minutos previstos, la estrella apenas desapareciò la mitad de ese tiempo, lo que es un claro signo de que el objeto que pasaba por delante (Eris) es más pequeño de lo que se pensaba.
El diámetro estimado de Plutón es de 1.172 km, con un margen de error de diez Km. Y las mediciones de Eris realizadas en 2005 por Mike Brown, su descubridor, arrojaban para el nuevo objeto un diámetro de cerca de 2.400 km. Si Eris era mayor que Plutón, no era lógico que este último siguiera considerándose como un planeta. Además, en aquella remota región de nuestro sistema planetario podría haber decenas de otros objetos del mismo tamaño de Eris, o incluso mayores.
Sin embargo, las mediciones de este fin de semana podrían devolver las cosas a su estado anterior. Eris, en efecto, no tendría, según los nuevos datos, más de 1.100 km de diámetro. Es decir, sería algo más pequeño que Plutón. La cuestión, por lo tanto, sigue abierta. Y un nuevo un nuevo episodio de esta historia no ha hecho más que empezar. Un episodio que podría incluso terminar con la devolución a Plutón de su perdida condición de planeta.