
No quería que terminara este prolongado veranillo del membrillo, también conocido como de los Arcángeles (San Miguel, San Rafael y San Gabriel celebran en estas fechas su onomástica, según el santoral) -aunque no es mi deseo mezclar temas- sin aconsejarle a mi antagonista en la dialéctica ciencia versus religión la lectura de un artículo publicado por C. Fresneda hace un par de años en El Mundo, en el que intenta poner algo de cordura en esta estéril polémica. Comienza el referido escrito en estos términos:

El dilema entre Cristo y Darwin lo resuelve Michael Ruse de un plumazo: «Pertenecen a dos reinos distintos y es absurdo ponerles frente a frente. Cristo no hacía ciencia, y Darwin nunca se propuso hacer religión». El británico Ruse, filósofo de la ciencia y profesor de la Universidad de Florida, ha querido terciar en el debate que no cesa sobre la Teoría de la Evolución con una pregunta al aire que resuena estos días en las librerías españolas: ¿Puede un darwinista ser cristiano? (ediciones Siglo XXI).
Le damos la vuelta a la cuestión: ¿Puede un cristiano comulgar con la evolución? «Cristo y Darwin son perfectamente compatibles», responde el autor. «Es difícil conciliarlos, pero es posible. No podemos interpretar todos los pasajes de la Biblia literalmente, de la misma manera que no podemos convertir el darwinismo en un dogma. Si es cierto que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, se supone que somos inteligentes...».
Michael Ruse, educado como cuáquero y «escéptico» por definición, desdeña tanto a los «fundamentalistas cristianos» como a los «neodarwinistas radicales». Los dos extremos, sostiene, atizan inútilmente una hoguera que sigue ardiendo al cabo de siglo y medio de la publicación de El origen de las especies.LEER MÁS...

El dilema entre Cristo y Darwin lo resuelve Michael Ruse de un plumazo: «Pertenecen a dos reinos distintos y es absurdo ponerles frente a frente. Cristo no hacía ciencia, y Darwin nunca se propuso hacer religión». El británico Ruse, filósofo de la ciencia y profesor de la Universidad de Florida, ha querido terciar en el debate que no cesa sobre la Teoría de la Evolución con una pregunta al aire que resuena estos días en las librerías españolas: ¿Puede un darwinista ser cristiano? (ediciones Siglo XXI).
Le damos la vuelta a la cuestión: ¿Puede un cristiano comulgar con la evolución? «Cristo y Darwin son perfectamente compatibles», responde el autor. «Es difícil conciliarlos, pero es posible. No podemos interpretar todos los pasajes de la Biblia literalmente, de la misma manera que no podemos convertir el darwinismo en un dogma. Si es cierto que fuimos creados a imagen y semejanza de Dios, se supone que somos inteligentes...».
Michael Ruse, educado como cuáquero y «escéptico» por definición, desdeña tanto a los «fundamentalistas cristianos» como a los «neodarwinistas radicales». Los dos extremos, sostiene, atizan inútilmente una hoguera que sigue ardiendo al cabo de siglo y medio de la publicación de El origen de las especies.LEER MÁS...